Autor Tema: Opinión: Huelgas y seguimiento.  (Leído 886 veces)

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Opinión: Huelgas y seguimiento.
« en: Octubre 03, 2017, 07:16:04 pm »
Hay un problema importante en la forma en la que la gente opina. En internet, existe una especie de tendencia que se da siempre que se forma una discusión sobre un tema:

Primero: Se opina con lo que se sabe.

Segundo: Lo que se sabe es la verdad.

Tercero: Si alguien opina de forma diferente, es porque sabe menos que yo.

Cuarto: Como algunos saben menos que yo, tengo el deber moral de educarlos.

Todo esto nace como efecto de la exposición selectiva a opiniones favorecedoras. Habitualmente esto se realiza por entornos físicos, lectura (mediante periódico y noticias) o incluso televisión. Pero, como todo, ha seguido avanzando hasta llegar a internet, y las redes sociales son actualmente un cúmulo descontrolado de información, organización y opinión. Las nuevas redes han conseguido que se cree un estado de sobrecarga de información, en el que es mucho mas fácil estar informado con información parcial o errónea, que estar informado. Y me incluyo en esta definición, me es muy difícil conseguir la información objetiva sobre un suceso para formarme una opinión completa. La información que se consigue siempre es subjetiva a las creencias y objetivos de una persona.

Durante la última semana, en Cataluña, miles de noticias han aparecido fugazmente en las redes, contradictorias las unas con las otras. A favor y en contra de la actuación policial, a favor y en contra del referéndum, y cada día opiniones se enfrentan. Sin embargo, hay personas que no solo discuten detrás de una pantalla, sino que salen a la calle y manifiestan su posición. Des del 28 de Septiembre de este año, han habido varias manifestaciones, paradas, y ahora también huelgas y protestas. Sin embargo, los paros más grandes se producen hoy día 3 de Octubre por una huelga de carácter general. Y de esta misma huelga quiero hablar.

Cada persona le da un significado diferente al motivo por el que la huelga la sigue o no. Habrá personas que estuviesen de acuerdo con la actuación policial, o que no consideren la huelga como un instrumento adecuado de protesta. Habrá personas que querrían manifestarse en otra situación o momento, puesto que perder un día de trabajo les puede suponer una pérdida de ingresos importante (a menos que se realice un cierre patronal, claro está). Habrá, por el otro lado, personas que no quieran quedarse sin decir nada y quieran realizar huelgas y protestas para poder expresar su indignación, enfado, o simplemente su posición política. Habrá personas que quieran salir a la calle a defender sus derechos, usando el llamamiento a huelga general, y todo esto es respetable.

Sin embargo, lo que no me parece para nada una opinión digna de respeto, es el forzar a otros a seguir una huelga. Del mismo modo que hay personas que quieren realizar el paro en las actividades laborales para dar forma a una protesta, habrá otras que no compartan la opinión que se publicita, y por lo tanto no quieran detener sus actividades.

Esta situación se produce, desde mi punto de vista, en todas las huelgas. Y el nombre de este grupo de personas que fuerza a otros a seguir sus huelgas se les llama "piquetes". Originalmente eran llamados piquetes informativos y tenían como objetivo el dialogar para conseguir mas personas afines a su huelga, pero a día de hoy existe muy comúnmente la representación de los piquetes como masas de gente que se dedican a boicotear comercios y lugares que no sigan la huelga, o incluso a cortar carreteras con manifestaciones. Estas personas, indignadas, recurren a la presión social en masa para forzar lugares a cerrar, cortar la entrada de trabajadores y/o usuarios, en algunos casos recurriendo a la amenaza. Esto último es poco habitual, pero no hay que olvidar que ocurre.

Las personas que tienen acceso al derecho de hacer huelga, también tienen la posibilidad de no usar ese derecho. Una persona puede no estar manifestándose por varios motivos, incluso apoyando la misma huelga. Hay personas que por necesidad atenderán todos los días que haga falta a su puesto de trabajo, y si la huelga no es convocada para ellos, seguirán teniendo esa necesidad de ir. Otras personas querrán terminar con su turno para poder manifestarse más tarde. Hay una infinidad de motivos por los que alguien decidiría trabajar en un día de huelga general.

Y sin embargo, siguen existiendo individuos que tachan de traidores a los que no se suman a sus manifiestos y movimientos, generalizando su respuesta y sin atender a discusión.

Según datos de La Vanguardia, a las 17:05, existían:

- 21 carreteras afectadas

- 15 cortadas

- 6 retenciones

Y mi pregunta es, ¿con qué derecho las personas partidarias de huelga tienen que privar al resto de su libertad para desplazarse? Hay personas que pueden estar trasladándose por una infinidad de motivos, desde querer volver a casa, a querer unirse a la huelga en otro lugar, o incluso, para poner un caso grave y extremo, personas que estén buscando llegar a ambulatorios u hospitales para poder realizar una visita o recibir atención médica.

Y lo que personalmente califico como lo peor de las huelgas, son las huelgas de estudiantes. Durante el 28 y 29 vi con mis propios ojos, como (supuestamente) estudiantes bloqueaban los accesos a universidades o cortaban el tráfico. Ya no es simplemente el hecho que una persona se quede sin un posible cobro por no ir a trabajar, sino que podrían obstaculizar a personas de recibir una enseñanza y servicio por el cual están pagando. Durante esos días encontré a personas de la organización Antifa bloqueando entradas y encarándose con la seguridad y otros alumnos mientras evitaban el funcionamiento normal de clases y servicios que no apoyaban la huelga. Antifa es un grupo del que me gustaría hablar en profundidad en el futuro. Solo mencionaré que son considerados un grupo terrorista domestico en los EUA y que ahora han aparecido también aquí, lo cual, a nivel personal, me preocupa.

Siempre he sido partidario de manifestar y demostrar apoyo a un movimiento u idea. Sin embargo, también he creído que las manifestaciones se deben realizar sin atacar u obstaculizar a aquellos que no estén de acuerdo. Y parece que ese concepto no encaja bien, ya sea en Cataluña o en la totalidad de España.